Ghosting: Cuando el silencio es el grito más fuerte

Ghosting: Cuando el silencio es el grito más fuerte

Hoy quiero poner sobre la mesa un tema importante que seguramente escuchaste nombrar, pero que no siempre está del todo claro: el Ghosting. En el ghosting, ese “no ser nada” trae como consecuencia un duelo interrumpido. Hay un punto clave acá: las personas procesamos el rechazo social de la misma forma que el dolor físico. El ghosting duele porque deja una puerta abierta y la imposibilidad de darle un cierre; no existe un final claro y eso dispara la ansiedad de querer saber qué pasó, junto con la culpa de “¿qué habré hecho para que desaparezca?”.

Acá hagamos una distinción fundamental para que no cargues con esa culpa: el ghosting no habla de tu valor como ser humano, habla de que el otro tiene una incapacidad para gestionar emociones, despedidas o conflictos. Entonces, huye. Pongamos la mirada en tu propio valor y no en el daño que hizo el otro, sea una conducta consciente o inconsciente.

A partir de mi experiencia trabajando con personas, puedo configurar tres perfiles típicos (ojo: entender no es justificar):

  1. El Evitativo: Le aterra la confrontación. Se anticipa y dice chau. Es la típica historia donde al principio la química es increíble, parece un cuento de hadas, tuviste una charla súper profunda y te imaginas que nada puede salir mal. Se dicen “quedamos para el lunes”, pero ese lunes le mandas un mensaje y no te responde más. Pasan los días, ves sus historias en redes, pero tu chat quedó en el suburbio de su bandeja de entrada. No fuiste vos quien lo espantó; fue su propio sistema de apego que le gritó: “cuidado con tanta intimidad”, y huyó para no perder el control.
  2. El Cobarde o Desinteresado: Acá no hay miedo, hay una falta total de responsabilidad afectiva. Se conocen, hubo un entusiasmo incipiente, pero al próximo encuentro esta persona siente que “por acá no es”. En vez de decirte: “Che, la pasé bárbaro pero no sentí el flechazo”, empieza a responder cortado, con monosílabos. Vos preguntas “¿todo bien?” y el “visto” queda clavado para la eternidad. Mi conclusión: su egoísmo es tal que prioriza su comodidad por sobre tu derecho a tener un cierre claro. Es “humo” por falta de empatía.
  3. El que está en Crisis: Esta es una distinción fundamental. El ghosting acá no es contra el otro, es un síntoma de colapso personal. Por ejemplo, una persona atravesando un duelo, una separación conflictiva o un burnout extremo. No tiene resto para nadie. Deja de responder, sale de los grupos, tiene la bandeja estallada… no es que “no quiera”, es que no puede. Tiene el 100% de su energía puesta en sobrevivir. Acá el ghosting es un mecanismo de autopreservación.

La trampa de la búsqueda de respuestas

Revisar chats, el último “visto” o las historias en redes no es una búsqueda de la verdad, es un auto boicot. La respuesta ya la tenes: el silencio es la respuesta.

¿Cómo gestionar el “visto”? Acá te dejo tres puntos de partida para ordenarte:

  • Valida tu enojo y tu frustración: Es totalmente comprensible que te duela. Es una falta de registro del otro hacia vos. Acordate: no sos el responsable.
  • Cerra vos mismo el ciclo: El ser humano no tolera lo incompleto (como cuando una película tiene un final abierto y nos quedamos inventando desenlaces). No esperes que el otro se explique. El cierre tomalo como un regalo que te hacés a vos mismo, no como algo que el otro te tenga que proveer.
  • Contacto cero: Si te hicieron ghosting, no se suplica atención; se bloquea o se archiva.

El ghosting es información, no un misterio. Si te lo hicieron, ya sabés que esa persona no tiene la madurez o la estabilidad para sostener un vínculo con vos. Punto. El silencio es la respuesta más nítida que vas a recibir.

Y si sos vos el que está del otro lado, el que desapareció porque siente que la vida lo pasó por arriba y no podes ni con tu sombra, comprende que el aislamiento no es salida, es encierro.

En Niren trabajamos precisamente con esos momentos donde el hilo se corta o la crisis te desborda. No buscamos fórmulas mágicas, buscamos que recuperes tu eje, entiendas tus mecanismos de defensa y dejes de ser un espectador pasivo de tus propios vínculos.

Si el silencio te está aturdiendo (porque te lo hacen o porque lo hacés), es momento de hacer algo con eso. No esperes el mensaje que no va a llegar; arma vos tu propio cierre.

 

Lic. Gonzalo Nicolas Saez Miraldo